lunes, 4 de junio de 2012
Incendios de nieve y calor.
Aquí donde me ves, sigo dibujando corazones en las noches de frío, bueno, ¿Para qué mentir? En las de verano también. Y es que me enfermas cada vez que eliges caminos que te separan de mi, como si no supieras ya que mi marca favorita de ropa se llama Tupiel, y que el único olor capar de erizarme los pelillos de la nuca es el tuyo. Echo de menos cuando tenía calor a 2 grados bajo cero.
sábado, 2 de junio de 2012
Dejemosle la acción de olvidar a los peces.
Absurdamente hoy he vuelto a pensar en ti, suena irónico que después de tanto sufrir, tus recuerdos me sigan provocando inseguridad, que me tiemblen las piernas, se me acelere el corazón, sienta que las mariposas vuelven a nacer en mi estómago, y que sin más, mis ojos empiecen a echarte de menos. No quiero olvidarte. Ni a ti, ni al tiempo en el que el mundo fue nuestro. Ya que antes, detrás de esas lágrimas, había una pequeña sonrisa.
Realidades imperfectas, verdades que duelen.
Me considero una de esas chicas que piensan que si algo tiene que pasar, pasará. También creo que lo que surge, surge sin más. Puede que haya visto demasiadas películas, o sea una chica demasiado soñadora. Pero el contenido de una película o de un sueño, viene siendo el mismo: Se crea una realidad perfecta en la que puedes volar de felicidad y atraer con tus rayos equis al chico de la sonrisa bonita, para poder salvar el mundo de la mano. Pero los sueños, sueños son, y las películas, otro tanto. Lo peor es cuando despiertas, o en la pantalla aparece la palabra: FIN. Y es justo en ese momento, donde te das cuenta, que la realidad no es tan bonita como te la pintan y duele. Duele darse cuenta que nada es real, que no puedes volar, que el chico de la sonrisa se ha ido, otra vez. Y que tus rayos no han conseguido pararlo.
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